Me gusta

El latido de tu pecho. La continuidad de la noche. Mi mar y su brisa acariciante en otoño. Subir por los valles. Caminar en el río. Inspirarme. Abrir la ventana. Recordar. Soltar mi cabello. Sentir. Escribir de madrugada. La dulzura distante que atraviesa mis historias. La suavidad de las pieles desnudas. Las cartas escritas a mano. El tumulto de la ciudad. Las fiestas del orgullo y su fascinante lo locura. Los colores intensos. La diversidad de los seres y cuerpos. La gran celebración. Las travesías y los amigos. Perderme en el metro de una ciudad distinta. Las preguntas eternas. Los poetas. Tocarme pensando en aquella mujer que amé. Tocarme porque se siente bien. La biblioteca. Los libros que eligen pensando en mi. La comida picante. El vino y los secretos. Un año de amor. Los instantes. El asiento del pasillo en los aviones. Los vuelos largos. Caminar por San Telmo. El helado de absenta. Imaginar las fiestas victorianas. Los escotes. La comida casera. Pensar en Raúl. Las fotos viejas. Los pasillos escolares donde rondaba mi infancia. Hablar con mi padre. Consentir a Isabel. La niña de 1989. Los videos de MTV en el esplendor de la televisión por cable. Las hermosas chicas del Colegio católico. Los labios rojos. Las cruces, Nuevo México. La orilla del mar y mi humedad en tu lengua. El Road trip más largo y las sonrisas interminables. Detenerme por shots de fireball whiskey. Subir el volúmen. El café “Nina Simone” y los ojos de lisa. El joven David, y su ingenua entrega. Salt lake City y sus artistas viviendo el sueño de los 90s. Mi primer amante y su mirada de azul profundo, mientras se perdía dentro. El vodka ruso. Los mariscos de San Carlos. Los mariscos siempre. La cerveza fría. Las horas que devorabas entre mis piernas. Amarte por tantos años. El orgasmo intenso, y mi cuerpo vulnerable al estallar. El te quiero que se ahoga en la saliva de los amantes.


Los hongos mágicos. Quitarme la ropa en Oaxaca, y mojarme los pies. El chocolate caliente que me esperaba. Hermosillo en invierno. La complicidad. Alfredo y el universo. El café humeante. Las montañas de Utah. Que Denisse siempre está conmigo.


El dolor de la despedida y la honda lección aprendida. Los estudiantes de doctorado. Mis palabras de aliento. Comprar un libro en cada lugar especial. Praga. Navegar por el puente Carlos. Asombrarme. La casa de Miramar y los atardeceres más hermosos que existen. Mi hermana cuando era pequeña. Mi hermana cuando es feliz. Caminar hacia la playa y cerrar los ojos, escuchando el sonido de las olas. Los extranjeros vistitando la casa azul.


La impotente vista del océano. Escuchar musica en los trayectos largos. Las relaciones epistolares. La aventura en Christiania y los bares como pequeños oasis de Babel en Copenhague. La música que nunca sonó tan intensa. Keep Portland weird. La deslumbrante naturaleza del de Oregon. Ir de la mano a Crater lake y que se encuentre congelado. Hundirme en ti, hasta que tú voz nos desdibuje y el frío se aleje. El jazz de las películas de Woody y visitar su amado Manhattan.


Haber amado a la cordobesa, con una pasión romántica irrepetible. Dejar que la emoción se apodere y me venza. Volver a Buenos Aires. Descubrir sus calles son más hermosas después de hacer el amor. La pasión de las mujeres. Una música brutal. Estar sola. Quebrarme en pequeñas piezas y unirlas. El descenso cómico por el cañón de Nacapule. Los camarones de recompensa. Las caguamas Victoria y la rockola de las cantinas.

Los pechos grandes. Mi lengua explorandote. Penetrar tu dulce cavidad. Que me tomes con fuerza y llegues a mi límite.


El mes de octubre. La letra K. Las risas. Adormecer el espíritu en Alprazolam Netflix and a lot of chill. . Que me lean en voz alta. Brindar por todo y nada . Los hombres y su deseo infinito. Los amigos queer. Algunos acentos extranjeros. La ternura. Los fines de semana en un pueblo mágico. Los balcones. El dibujo de mi mirada y mis senos desnudos. Fernanda y su entrañable fuerza.

El ir y venir de las memorias. La rotación constante de un me gusta que se desprende de mí mundo. La somnolencia y la necesidad de abrazar.