Tiempo

Empieza el día que habito,  donde  soy un instante, una figura de colores suaves que se elevan nube a nube. El café con su olor apremiante, intenso, a mi lado. Permanezco en la tenue caricia de mi propia mirada con el drama cursi de los recuerdos iluminandome.  Y la sensación de mis manos a  punto de hundirse en los placeres.

Inicia el ritual de aferrarme a los bordes, sabiendo que será inevitable arrastrarme con el dulce amor navegando en mis letras, a la vera del tiempo. Asì es, cuando me dejo vencer y me desprendo del sueño y no hay temores, ni confines solo una gran sonrisa,  plena,  con gusto a eternidad.

No te vayas de mi, aún no es hora  de despertar.

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